EXPEDICIÓN PICO LENIN 2007
El Aula de la Naturaleza se pone de viaje, al menos uno de sus componentes.
Este año nos vamos a las montañas Pamir-Trans Alai, Manolo Cerezo y Paco Elías.
El Pico Lenin, que ya tiene otro nombre, está en Kirgistan una de las ex-repúblicas soviéticas. De vecinos vamos a tener, al norte Kasachtan, al este hablaremos chino, desde las montañas del campo base veremos al oeste Usbekistan y Turmekistan, al sur Tadschikistan y el prohibido Afghanistan. Los guías nos dijeron que no se nos ocurriera hacer ningún pico de aclimatación que diese a la vertiente sur porque había guerrillas taliban por todos los montes.
Con sus 7134 m. el pico Lenin es el más alto de la cordillera.
El día 7 de Julio salimos de la espectacular T-4 del aeropuerto de Barajas, donde en la misma puerta del avión un empleado de la compañía aérea KLM (nosotros la llamamos KaLaMidad) no nos dejó embarcar con nuestras mochilas que hasta ese momento habían pasado O K todos los controles de tamaño, obligándonos a dejarlas en el control para que fuesen facturadas hacia Almaty (Kasachtan) vía Amsterdan. Llegamos a las 8 h del día siguiente y nuestro primer incidente se había producido, las mochilas no venían en el avión, estaban en Barajas, al menos eso suponíamos. Dos horas nos costó entendernos con la empleada del aeropuerto y hacer la correspondiente reclamación.
Bastante contrariados, porque en las mochilas va material imprescindible para la expedición, nos subimos a un flamante todoterreno que nos esperaba para trasladarnos a Bisket capital de Kirgistan.
En tres horas estamos en la frontera Kasachtan/Kirgistan. Desorden, aglomeración, contrabando consentido, soldados mirándonos, lentitud en los trámites aduaneros, vehículos de una, dos, tres, cuatro o más ruedas, otros tirados por dos o cuatro patas... Todo un espectáculo. Un policía nos revisa el coche y nuestro equipaje. Parece ser que la palabra "mountain", los piolets y los crampones lo convencen y enseguida nos deja pasar.
Una hora hasta Bisket donde otro avión, al que nos da miedo subirnos por el evidente mal estado de conservación que presenta, nos traslada a Osh.
A las 8 de la mañana del día 9 nos espera en la puerta del hotel nuestro conductor para acompañarnos a comprar al mercado provisiones que nos vendrían muy bien en el campo base, porque la comida para los campos de altura la llevamos de España.
El mercado es el lugar perfecto para observar el funcionamiento de una ciudad. La forma de presentar los puestos de venta, la indumentaria de las personas, los olores que se respiran, la interacción entre vendedores y clientes, el colorido de los artículos, los idiomas que se escuchan, las diferentes clases sociales que habitan la ciudad se dan cita en el mercado. En Osh pudimos conocer un genuino mercado asiático. La biodiversidad que se observa en los productos frescos, sobre todo vegetales, hace años que desapareció de los mercados occidentales. Lo que aquí ahora se etiqueta como "producto ecológico" para diferenciarlo del resto de comida basura que se nos ofrece, allí no necesita ninguna etiqueta especial, lo ecológico es lo habitual. Yo me pregunto ¿quien come mejor?
Con las pilas bien cargadas y sabiendo que en 15 días no volveríamos a disfrutar de los placeres de una buena mesa, salimos para el campo base llamado Atschik Tasch que se encuentra a 3700 m. en la morrena del glaciar Lenin al que llegamos después de 10 h dando saltos dentro del todoterreno por caminos y carreteras imposible de imaginar que pueda pasar un vehículo. Los paisajes y la majestuosidad de las montañas nos han compensado todas las incomodidades. Ya estamos en ambiente.
Nuestros compañeros de expedición Paco Guerrero y Ángel Luque llegan en otro vehículo al C.B. (venían desde Barcelona vía Moscú).
Primera noche de estrellas y frío. Vale la pena abrigarse un poco para ver el espectáculo de una vía láctea que siempre nos sorprende. Llevamos años disfrutando esta maravilla. Ese río de estrellas, blanco, en aparente desorden siempre nos provoca admiración. A esta altura y sin contaminación lumínica el cielo aparece brillante, abigarrado de puntos luminosos. El paseo lo damos en silencio. El viento nos acompaña. La tierra helada cruje a nuestro paso. Naturaleza en estado puro.
Al día siguiente decidimos hacer un pico de aclimatación, el Petrowsky de 4830 m, cercano al C.B. ya que las mochilas no han llegado. La climatología nos acompaña con una temperatura muy buena. Sin embargo por la tarde cambia el tiempo radicalmente y nos avisa que para mañana tendremos lluvia.
Efectivamente, el día 11 desayunamos con agua, aparte de la que nos pone nuestro cocinero para el té.
A pesar del mal tiempo salimos, ascendiendo por el glaciar hasta el límite de los 4000 m donde el hielo nos obliga a pararnos, no tenemos crampones y sin ellos es muy arriesgado seguir. No importa, estamos en fase de aclimatación y para hoy un 4000 es suficiente. De regreso al C.B. "sorpresa" han llegado las mochilas, junto a una amable carta de KLM imdennizándonos con 5 € por día de retraso, es decir 25 €, pero hay que cobrarlos antes del día 31 de Julio y como nosotros volvemos a España el día 1 de Agosto está claro que los perdemos
¡tendrán cara dura! Para nuestro plan de ascensión 5 días de retraso es mucho tiempo y puede que afecte al éxito de la expedición.
El día 12 nos quedamos en el C.B. esperando que pase la lluvia. En alta montaña el mojarse puede ser muy peligroso ya que puede dar lugar a hipotermia y hasta congelaciones, que en el caso de estar nevando aparecen a mucha más baja temperatura.
Los picos que nos rodean se han cubierto de un precioso manto blanco.
Aprovechamos el obligado descanso para preparar el equipo, hacer el plan de subida y hacernos las fotos con todas las banderas que llevamos.
Un grupo de españoles que hay en el C.B., otros montañeros que hablan español así como Khasan el cocinero de origen mongol que nos atiende, me preguntan que es "Aula de la Naturaleza Centro Penitenciario de Córdoba". La ocasión y el tema se lo merecen: les explico que esa bandera ha estado en África, América, Europa y ahora, por segunda vez, en Asia. Se trata de llevar a un medio tan aislado de la Naturaleza como es una prisión, un soplo de vida natural y ecológica, sin conservantes ni colorantes. Sentir el placer de tocar y oler la tierra. Sembrar y ver crecer vida en forma de hortalizas o árboles. Cuidar los pájaros y las aves de corral aprendiendo a respetar sus ciclos naturales. Entender que la palabra "rendimiento" aplicada a la tierra no siempre responde a criterios respetuosos con el medio ambiente. Muy al contrario, casi siempre va de la mano de la aniquilación de la biodiversidad. Conocer que la mayoría de los productos químicos usados en agricultura o forestales, matan. En definitiva, la concienciación medioambiental, formación laboral a través de cursos FPO y la adquisición de hábitos sostenibles son las bases del proyecto. Como los usuarios del programa no pueden acompañarme (excepto en España) me cabe el honor de representarlos por el mundo a través de esta bandera.
Las cámaras de vigilancia, los muros o las alambradas de una prisión no pueden impedir que la Naturaleza siga su curso.
La tierra seguirá dando vueltas millones de años después de desaparecer las personas.
Esta noche no se ven las estrellas y con la humedad el frío se nota más. El saco de plumas nos llama con voz sugerente.
Siguen las nubes, aunque no llueve. Damos en voz alta el último repaso a la lista de material para oírnos unos a otros y advertirnos en caso de olvido. A las 10 de la mañana nos abrazamos, nos deseamos suerte y empezamos la subida al C-1 que está a 4280 m. El pausado avance por la morrena del glaciar nos deja disfrutar del paisaje. El pegajoso barro que se ha formado con la lluvia del día anterior se adhiere a la suela de la bota y hace el caminar un poco más trabajoso.
En cinco horas estamos en el C-1. Nieva con intensidad.
Día 14 aclimatación en C-1, paseo tranquilo por los alrededores para hacer fotos, reconocimiento de las rutas de subida y glaciares que confluyen allí. Durante la cena hacemos el plan para el día siguiente. Hemos decidido subir al
C-2 a pesar del tiempo, que está revuelto. Nuestro apoyo en España, Javi Berrueco, nos manda la predicción meteorológica por teléfono satélite. Tenemos una ventana de 3 días relativamente buenos y después viene mal tiempo.
A las 10 de la mañana de este 15 de Julio, después del desayuno que hemos suplementado con nuestra comida, salimos hacia en C-2 situado a 5300 m.
Al poco de salir nos situamos ante la primera gran dificultad de la ruta. Hay que superar una zona de grietas que tiene el glaciar. Unas son perfectamente visibles y otras se adivinan, por el color, ocultas bajo una fina capa de hielo.
Vamos encordados dos a dos porque es más seguro que los cuatro en una sola cordada. Pensamos que de esa forma podemos defendernos mejor ante posibles caídas.
Voy de primero con Paco Guerrero. En un instante el hielo se hunde bajo mis pies. Me encuentro metido en una grieta, con los brazos apoyados en el filo, el piolet clavado en la nieve y los crampones pinchados en la pared. Gracias a que mi compañero está atento, la cuerda suficientemente tensa y su rapidísima reacción tirándose al suelo clavando su piolet para sujetar el posible tirón de la caída, todo se queda en un susto. A pesar de las precauciones tomadas, ha ocurrido. Recordamos los días pasados en Sierra Nevada con nuestro amigo Rafa Román experto en seguridad y rescates de alta montaña, precisamente entrenando estas situaciones. Sabíamos lo que podía ocurrir y lo que teníamos que hacer. Gracias Rafa.
El paisaje maravillosamente salvaje y bello nos emociona. El color azul del hielo fósil, los puentes de hielo colgados en el vacío, la inmensa profundidad de algunas grietas, a las que nos asomamos suficientemente seguros, nos atrae a su interior como queriendo explicarnos su historia de miles de años de antigüedad.
Estamos en la cota de los 5000 y el tiempo empieza a empeorar rápidamente. La niebla aparece limitando la visión a escasos 10 m. La senda está bien marcada por lo que no tenemos problema en seguirla.
Después de 6 h de dura subida llegamos al C-2 donde Roberto y Ana, montañeros que habíamos conocido en el C.B. nos preparan un té hirviendo que nos resucita.
Noche de mucho frío y viento, aunque nosotros estamos muy cómodos dentro de la tienda. Sabemos que hace frío porque el termómetro de Manolo marca 18 bajo cero. Ya no saldremos hasta mañana. Para orinar tenemos unos botes de plástico que evitan el riesgo de salir de noche fuera de la tienda.
Al día siguiente continúa el mal tiempo. Muy cambiante, de forma que cuando sale el sol nos quema y cuando entran las nubes nos quedamos helados en un momento.
Nos dedicamos a aclimatarnos, asegurar las tiendas y dar un paseo por los alrededores. La verdad es que tenemos poco sitio para movernos porque el C-2 está en una ladera al abrigo de las avalanchas, donde hay que excavar en la nieve para poner la tienda.
Día 17, seguimos pegados al C-2. No ha dejado de nevar, no podemos movernos, no hay huella, la nieve está muy blanda y el riesgo de avalanchas es alto. Dentro de la tienda tenemos que golpear cada cierto tiempo el techo para que la nieve no se acumule y nos impida respirar. Si la nieve cubre totalmente la tienda se convertiría en un recipiente hermético y el poco oxígeno que ya tenemos no pasaría al interior. Si esto ocurre de noche hay que establecer turnos para dormir.
Parece que hoy día 18 el tiempo nos da una tregua. Decidimos dar un porteo de material hasta el C-3 situado a
6100 m en la base del Razdelnaja. Subimos gas, comida, una tienda y banderitas de señalización.
Ángel se indispone en mitad de la subida, parece que es mal de altura y antes que empeore decide bajarse. Paco, Manolo y Yo nos encontramos muy bien de fuerzas y sin problemas físicos. El mal de altura es algo imprevisible que no tenemos forma de prevenir.
El paisaje desde esa altura es precioso.
Cuando se estudian en el colegio los glaciares debía de existir una clase práctica consistente en subir a uno de ellos, seguro que nunca más se nos olvidaría.
Mientras bajamos nos llama Ángel por el walki diciéndonos que se va al C.B. con otros montañeros españoles, se encuentra bastante peor y la única solución para el mal de altura es bajar.
Llegamos a las tiendas, me quito las botas y me doy cuenta que tengo una uña arrancada. No había notado ninguna molestia ni me había dolido. Cuando la situación es de máxima tensión las cosas superfluas pasan desapercibidas.
Por la noche conectamos con Javi. Nos avisa que un temporal muy fuerte está entrando por el este. La duración es
4 ó 5 días.
Durante la cena valoramos los datos. Manolo y Paco deciden quedarse por si la predicción meteorológica falla y subir mañana al Razdelnaja. Yo pienso que no hace falta esperar al temporal y decido que mañana me bajo al C-1, además coincide que Roberto y Ana van de vuelta al C.B. después de haber hecho cumbre.
El día 20 me bajo al C.B. voy solo porque Roberto y Ana se quedan en el C-1. Esta parte del glaciar es menos peligrosa.
Según nos había pronosticado Javi el temporal entra con toda su fuerza. Manolo y Paco se bajan al C-1 todo lo rápido que pueden, con demasiado riesgo ya que la huella se ha borrado por la intensa nevada y las grietas se han hecho invisibles.
El 22 llegan al C.B. cansados y desilusionados. No nos queda tiempo para volver a empezar.
La expedición se ha acabado.
Francisco Elias Porras
Córdoba, Julio 2007
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