La huella ecológica es un indicador agregado definido como «el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida».

Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, comparado con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.
Economía ecológica

La tierra en el espacio ilustra la fragilidad de nuestro hogar y la nueva conciencia de la finitud de la economía.La economía ecológica (en adelante EE) definida como la ciencia y gestión de la sostenibilidad o como el estudio y valoración de la (in)sostenibilidad,[1] no es una rama de la teoría económica, sino un campo de estudio transdisciplinar. Lo que quiere decir que cada experto en una ciencia, por ejemplo biología, conoce un poco de economía, física u otras, con la finalidad de comunicarse entre investigadores y realizar una fusión de conocimientos[2] que permita afrontar mejor los problemas, que la orientan y motivan, ya que el enfoque económico usual no se considera adecuado. Pero además está abierta a no científicos.
 

El problema básico que estudia es la sostenibilidad de las interacciones entre el subsistemas económicos y el macro sistemaNaturaleza. Dicha sostenibilidad entendida como la capacidad de la humanidad para vivir dentro de los límites ambientales es enfocada como metabolismo social, la sociedad toma materia, energía e información de la naturaleza y le expulsa residuos, energia disipada e información aumentando la entropía.La sostenibilidad no es posible encontrarla por la concepción del mercado de la economía convencional.


Impacto ambiental

Por impacto ambiental se entiende el efecto que produce una determinada acción humana sobre el medio ambiente en sus distintos aspectos. El concepto puede extenderse, con poca utilidad, a los efectos de un fenómeno natural catastrófico. Técnicamente, es la alteración de la línea de base, debido a la acción antrópica o a eventos naturales.


Impactos ambientales de la guerra y el uso bélico del uranio empobrecido [editar]Ni los gobiernos ni las fuerzas armadas han dimensionado los impactos humanitarios, ambientales y económicos que están generando las guerras modernas en forma inmediata y en el largo plazo. Las guerras recientes no sólo han generado mayor cantidad de víctimas civiles, sino además, crecientes e irreversibles impactos ambientales.
Impactos sobre el medio social [editar]Los impactos sobre el medio social afectan a distintas dimensiones de la existencia humana. Se pueden distinguir:
 

Efectos económicos. Aunque los efectos económicos de las acciones suelen ser positivos desde el punto de vista de quienes los promueven, pueden llevar aparejadas consecuencias negativas, que pueden llegar a ser predominantes sobre segmentos de población desprovistos de influencia.
 

Impactos sobre el sector productivo ]La degradación del medio ambiente incide en la competitividad del sector productivo a través de varias vertientes, entre otras: (I) falta de calidad intrínseca a lo largo de la cadena de producción; (II) mayores costos derivados de la necesidad de incurrir en acciones de remediación de ambientes contaminados; y (III) efectos sobre la productividad laboral derivados de la calidad del medioambiente. También afectan la competitividad la inestabilidad del marco regulatorio en materia ambiental y la poca fiscalización por parte de las autoridades, lo cual conduce a incertidumbre jurídica y técnica. Esto puede influir en costos adicionales que deben incurrir las empresas para demostrar que los productos o servicios son limpios o generados amigablemente con el medio ambiente.

Políticas de movilidad

Se entiende por políticas de movilidad a aquellas actuaciones de las administraciones para facilitar el acceso de los ciudadanos al trabajo, al estudio, a los servicios y al ocio mediante diversos modos de transporte: a pie, en bicicleta, en vehículos privados motorizados y en transporte público.

La equidad (acceso universal sin discriminaciones), la reducción de la congestión y el respeto al medio ambiente han generalizado políticas denominadas de "movilidad sostenible" que intentan conjugar la máxima libertad de acceso con la estabilización o reducción del consumo de combustibles fósiles (para evitar el calentamiento global) o electricidad nuclear (para evitar el daño al medio ambiente provocado por la generación de electricidad por energía nuclear) para vehículos eléctricos o híbridos.

Lynx pardinus
 

Lince ibérico

Clasificación científica
Superreino: Eukaryota

Reino: Animalia

Subreino: Eumetazoa

Superfilo: Deuterostomia

Filo: Chordata

Subfilo: Vertebrata

Infrafilo: Gnathostomata

Superclase: Tetrapoda

Clase: Mammalia

Subclase: Theria

Infraclase: Placentalia

Orden: Carnivora

Suborden: Feliformia

Familia: Felidae

Subfamilia: Felinae

Género: Lynx

Especie: L. pardinus

Lynx pardinus
 

Temminck 1827
 

El lince ibérico (Lynx pardinus) es un felino de aspecto grácil, con patas largas y una cola corta con una borla negra en el extremo que suele mantener erguida batiéndola en momentos de peligro o excitación. Sus características orejas puntiagudas están terminadas en un pincel de pelos negros rígidos cuya finalidad posiblemente sea la de descomponer la redonda silueta de su cabeza, favoreciendo de este modo su camuflaje. También son características las patillas que cuelgan de sus mejillas y que aumentan progresivamente de tamaño con la edad. Los jóvenes de pocas semanas carecen de patillas y casi de pinceles y en los individuos de un año ya aparecen las patillas, aunque cortas, que apenas cuelgan por debajo de la barbilla. Los machos tienen las patillas y los pinceles negros más largos que las hembras. Su coloración varía de pardo a grisáceo con los flancos moteados de negro.

Existen tres patrones de pelaje:

Mota fina: con numerosas manchas de pequeño tamaño y repartidas uniformemente y de manera densa, que tienden a concentrarse en los flancos laterales.

Mota gruesa A: las manchas son de mayor tamaño y tienen cierta tendencia a disponerse en líneas, apareciendo dos o más parejas de motas de mayor tamaño a nivel de los hombros.
Mota gruesa B: las motas son del mismo tamaño que en la mota gruesa A, pero no se aprecia ninguna ordenación específica ni las manchas de los hombros.

El lince ibérico parece una versión más pequeña del lince eurasiático (Lynx lynx), estando solamente sobre la mitad de su talla —los machos adultos pesan un promedio de 12,8 kg y las hembras sobre 9,3 kg, llegando a pesar los machos hasta 20 kg— Ambos son distintas especies, simpátricas en Europa central durante el pleistoceno. La época de la separación se estima que ocurrió mucho antes que la separación de los linces eurasiáticos y el lince canadiense.

Distribución [editar]En el año 2006 los únicos núcleos con presencia de reproducción segura de la especie se limitaban a Sierra Morena, en concreto el Parque Natural de la Sierra de Andújar (que es la principal población de lince ibérico que hay en el mundo), los parques naturales de Cardeña y Montoro, y el Parque nacional de Doñana y su entorno. Podría haber poblaciones muy reducidas en otras comarcas, con datos de presencia reciente en el Suroeste de Madrid y en Montes de Toledo, donde se han localizado al menos 15 ejemplares distintos mediante fototrampeo:[1] tres hembras adultas, dos machos adultos, cuatro subadultos --dos machos y dos hembras--, y seis cachorros[2]


Población [editar]Las poblaciones existentes a finales del siglo XX probablemente se encuentran desaparecidas (Sierra de San Pedro, Villuercas y Sierra de Gata en Extremadura, Sierra Morena Central y Occidental y algunos puntos de las Sierras Béticas de Jaén y Granada. En conjunto, las poblaciones de Sierra Morena Oriental y Doñana sumaban menos de 200 ejemplares en 2005. Sin embargo, parece que la tendencia se invierte muy ligeramente, y en el año 2007 se estima la población en los 2 principales núcleos citado anteriormente (únicos dónde hasta ese momento se había confirmado su presencia estable y la reproducción) de entre 215 y 250 ejemplares (50-53 en Doñana[3] y el resto en Sierra Morena).[4] A los que habría que sumar los 15 ejemplares localizados recientemente en Castilla la Mancha.

 

 

Reproducción


Distribución hacia 1980 del lince ibéricoLa época del celo comienza entre enero y febrero, adelantándose en las regiones meridionales desde finales del mes de diciembre hasta mediados del mes de febrero. El lince, a pesar de ser un animal de hábitos solitarios, en esta época del año suele permanecer con su pareja. Las madrigueras se hacen en lugares bien protegidos y escondidos como roquedos, árboles huecos. La gestación dura de 65 a 72 días, de lo que se deduce que la época del nacimiento se sitúa entre los meses de marzo y abril. Las camadas suelen constar de una a cuatro crías, siendo lo más habitual dos cachorros. A las cuatro semanas la madre lince cambia de madriguera, y a los dos meses los cachorros son capaces de acompañar a su madre en las cacerías. Éstos son independientes en 7 ó 12 meses (más o menos cuando la hembra entra de nuevo en celo) y permanecen en su territorio natal hasta los 20 meses. Suelen sobrevivir a la independencia entre uno y dos linces por hembra.

Las hembras pueden criar en su primer invierno, pero la época de la primera reproducción depende de factores demográficos y ambientales. En una población de alta densidad, como la de Doñana, la edad en la primera reproducción depende de cuando una hembra adquiere un territorio. Esto ocurre normalmente debido a la muerte o a la expulsión de un residente. Es posible que una hembra no se reproduzca hasta transcurridos cinco años de edad, y solamente cuando su madre muera y adquiera un territorio se reproducirá (lo que no favorece la repoblación del lince). Suelen vivir unos 13 años, siendo fecundos hasta los 10 años.


Alimentación


Ejemplar de lince ibéricoEl lince ibérico es el único carnívoro considerado como especialista en conejos. Esta especie le aporta del 80 al 90% de su alimentación. También consume anátidas, ungulados, perdices, pequeños mamíferos y otras aves. La aparición de estas presas en su dieta depende de la época del año, de la disponibilidad de presas y de la zona. Por el peso, el 93% de la presa del lince ibérico durante la estación del verano esta compuesto por conejos, que sufren en determinada época la mixomatosis. La proporción de conejos en la dieta disminuye levemente en los meses del invierno, cuando el número de conejos están en un punto bajo anual. En este tiempo, cazan cervatillos y muflones juveniles. En las marismas del Coto de Doñana, a lo largo de la costa sudoccidental española, los patos son un recurso alimenticio estacional importante desde marzo a mayo, durante la época de cría. Las necesidades energéticas del lince ibérico se ha estimado que equivalen a aproximadamente un conejo por día.


Costumbres

En la mayoría de los casos, el lince ibérico vive de manera solitaria y nómada, mostrándose más sociable en la época de celo. Es un ágil cazador. Se aproxima sigilosamente a la pieza y salta sobre ella con rapidez. Menos frecuentemente espera oculto a que pase cerca una pieza. Cuando las temperaturas máximas aumentan, los linces pasan más tiempo descansando, al contrario que cuando hay precipitaciones. Los linces juveniles son básicamente crepusculares y diurnos, con un aumento de su actividad nocturna después de su primer año de vida. Durante el invierno, los linces pueden tener actividad durante las 24 horas del día, contrastando con sus hábitos casi estrictamente nocturnos en verano.

Un estudio de radiotelemetría en el parque nacional del Coto de Doñana mostró linces principalmente nocturnos, con la actividad concentrada en el crepúsculo, y cuando los animales se movían de sus lugares de reposo diurnos hacia los de caza nocturna. El recorrido diario realizado fue como promedio de siete kilómetros, con los machos viajando generalmente más lejos que hembras.


Problemas de conservación 


Evolución de la población de linces en España (1960-2007)El lince ibérico se ha restringido históricamente a la península Ibérica, donde era abundante y a Francia meridional. En el pleistoceno la península fue evidentemente un refugio para el conejo, y hoy la raza que ocupa esta área es solamente la mitad de la talla de sus congéneres de Centroeuropa. La Península Ibérica es la única parte de la región paleártica que posee una relativamente alta densidad de lagomorfos (conejos), similar a la encontrada en Norteamérica, donde hay espacio para dos especies de linces cazadores de lagomorfos: el bobcat o lince rojo (Lynx rufus) y el lince canadiense (Lynx canadensis).

El lince ibérico se declaró especie protegida en 1966 y es la única especie de felino alineado en la categoría 1 de la lista roja de la IUCN. El efectivo total del lince ibérico, incluyendo subadultos pero no las crías, no excedía probablemente de 1,200 a principios de los años 1990, con solamente cerca de 350 hembras reproductoras. La población se ha visto reducida en los últimos 10 años en más de un 50%. De las 31 zonas en las que habitaba el lince en 1960, solamente quedan linces en 8. La evolución de la distribución de la especie ha sido claramente regresiva. Sólo en puntos muy concretos parece que la especie se ha mantenido en buen estado.

El lince ha ido perdiendo territorio debido generalmente a las infraestructuras humanas, y por tanto las poblaciones se han ido separando paulatinamente unas de otras hasta llegar a estar totalmente incomunicadas, fragmentadas y aisladas por barreras de distintos tipos que impiden el intercambio genético entre poblaciones. Éste es un ejemplo más claro de fragmentación de área y uno de los problemas actuales más importantes para la conservación de la especie.

Además de la incomunicación de las poblaciones, se enfrenta a otros problemas, como los siguientes:

El descenso de las poblaciones de conejo por enfermedades como la mixomatosis o la neumonía hemorragicovírica.
La pérdida de su hábitat, típicamente de zonas de cobertura vegetal densa y baja densidad humana, a la que han afectado también las repoblaciones con especies de crecimiento rápido (pino y eucalipto) que son incompatibles por razones de alopatía con el desarrollo del de matorral, así como la ganadería intensiva, con la consiguiente sobreexplotación del estrato herbáceo, que limita a su vez las poblaciones de conejos.
 

La caza indirecta y los métodos no selectivos de caza, como los cepos y lazos.
Solamente la población del sur de España, que consiste en tres subpoblaciones, se cree que es viable, estando compuesta por unos cientos de linces. Los efectivos de las subpoblaciones restantes se reparten en pequeños núcleos, difícilmente viables, de unas decenas de individuos.


Programa de cría en cautividad

Las dos metas principales del Programa de Cría en Cautividad consisten en asegurar a corto plazo la conservación del material genético de la especie y crear, a medio y largo plazo, nuevas poblaciones de lince ibérico a través de programas de reintroducción. Esto implica el mantenimiento de 60 reproductores en cautividad, cuyos cruces se seleccionaran de modo óptimo para evitar la endogamia, así como la preparación de animales para su reintroducción a partir del año 2010. Para cubrir debidamente las necesidades de espacio del Programa de Cría será necesario incorporar centros adecuados para la reproducción y el mantenimiento de ejemplares de lince ibérico.

El programa de cría se desarrolla en la actualidad en el Centro de Cría de El Acebuche (en el Parque Nacional de Doñana), con capacidad para 11 ejemplares y en el Zoobotánico de Jerez, con siete instalaciones de diferentes tamaños que pueden ser utilizadas como cuarentena, para mantenimiento de cachorros o para albergar tanto a cachorros o jóvenes como a ejemplares subadultos. El zoo tiene previsto construir dos instalaciones para ejemplares reproductores, según informa el Boletín de Plan de Cría en Cautividad del Lince que elabora el equipo de protección de esta especie en peligro de extinción.


Resultados del programa

Después de cuatro temporadas consecutivas de reproducción en el Acebuche, en el programa han sobrevivido 24 linces nacidos en cautividad. A estos se suman 28 provenientes de la naturaleza de tal manera que en julio de 2008 cuenta ya, después de la incorporación de algunos jóvenes capturados en el campo, procedentes de camadas numerosas y por tanto con pocas expectativas de supervivencia, con 52[6] ejemplares, repartidos en tres centros, El Acebuche, la Olivilla y el Zoo de Jerez.

Aves amenazadas

isten 1.226 especies de aves amenazadas entre las 9.990 especies de aves registradas en el mundo según BirdLife International (2008).[1] . Las aves al igual que toda la biodiversidad de la Tierra están sufriendo un incremento acelerado de la tasa de extinciones por causas humanas, sólo en los últimos 30 años se han extinguido 21 especies de aves. Compárese con la tasa que se considera natural de 1 ave extinta por siglo. En 2008, se contaban 190 especies al borde de la extinción, en peligro crítico, y en 10 años estarán extintas muchas de ellas, a menos que hagamos inmediatamente el esfuerzo de conservación necesario para impedirlo.


En la lista de control del año 2008 de BirdLife International aparecen las 9.990 especies del mundo consideradas válidas hasta el momento, 1.226 especies se consideran como amenazadas y se dividen en cuatro categorías: 4 especies extintas en la naturaleza (viven sólo en cautiverio), 190 especies en peligro crítico (de éstas, 15 posiblemente ya estén extintas), 363 especies en peligro y 669 especies vulnerables.

Conservación de las aves

La extinción del gorrión costero oscuro (Ammodramus maritimus nigrescens) fue causada por la pérdida de hábitat.La conservación de aves en un campo de la ciencia la biología de la conservación relacionado con aves amenazadas. Los humanos han tenido un gran impacto sobre muchas especies de aves. Las actividades humanas han permitido en algunos casos a algunas especies expandir dramáticamente su territorio, en otras especies su área de distribución se ha reducido, lo que ha conducido a muchas extinciones. Más de cien especies de aves se han extinguido en tiempos históricos,[1] aunque las extinciones causadas por el hombre más dramáticas ocurrieron durante la colonización humana de las islas de Melanesia, Polinesia y Micronesia en el Océano Pacífico, durante la cual se estima que se extinguieron de 750 a 1800 especies de aves.[2] Muchas poblaciones de aves están declinando en todo el mundo, en condición de amenazada se cuentan 1.221 especies (año 2007) en las listas de Birdlife International y la IUCN.[3] La causa más frecuentemente citada involucra la pérdida de hábitat.[4] Otras amenazas incluyen la caza excesiva, la mortalidad accidental por colisión con edificaciones o debida al enganche por la pesca con sedal largo,[5] por contaminación (incluyendo derrames de petróleo y uso de pesticidas),[6] competición y predación por especies invasoras no nativas,[7] y cambio climático. Los gobiernos, junto con numerosas organizaciones de conservación, trabajan para proteger las aves, a través de leyes para protegerlas, preservando y restaurando sus hábitats o manteniendo poblaciones en cautiverio para reintroducciones.

Número de especies
 

El número de especies de seres vivos que han sido descritas hasta la fecha es de alrededor de 1,75 millones.[1] Este número es muy aproximado y varía según las fuentes. Se obtiene recolectando información de la literatura taxonómica y sistemática, de las bases de datos y de las recopilaciones previas. Hay que tener en cuenta que muchos nombres publicados son sinónimos (se refieren a la misma especie) y que hay cambios en el criterio taxonómico (lo que antes se consideraba una especie, ahora se consideran varias, y viceversa). Las más recientes estimaciones abarcan entre 1,5 y 2 millones de especies. En lo que respecta a los virus, que generalmente no se consideran seres vivos, se han descrito unas 2.000 especies.

Sin embargo, se piensa que estos números son una grave subestimación del número real de especies que viven sobre la Tierra, pues cada año se descubren varios miles de especies nuevas. El número total de especies podría estar realmente entre 5 y 50 millones, dependiendo de las distintas estimaciones.[1] En los grupos bien conocidos, como mamíferos, aves y plantas superiores, en los que los organismos son grandes, visibles y de interés público y taxonómico, el número de especies es bastante aproximado. Para los grupos restantes solo se conoce un pequeña parte del total de especies que deben existir e incluso la estimación de este número es difícil. La dificultad es incluso mayor cuando se trata de bacterias y arqueas.

Las diferentes especies que habitan el planeta Tierra representan su biodiversidad. Las amenazas para la biodiversidad global incluyen tanto las debidas a la extinción natural como a las acciones humanas tales como la contaminación. La invasión de especies no nativas también puede tener un efecto negativo sobre la biodiversidad gobal. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) recopila el estado de conservación de las diferentes especies a nivel mundial.[3] Estima el número de especies amenazadas en 5.624 para los vertebrados, 2.101 para los invertebrados y 8.321 para las plantas.

Contenido [ocultar]
1 Especies descritas
2 Animales
3 Hongos y líquenes
4 Plantas
5 Protistas
6 Estimación del número real de especies
7 Referencias
8 Véase también
9 Enlaces externos


Especies descritas

El número de especies identificadas a fecha de 2007 puede desglosarse de la siguiente forma:

Animales: 1.300.000
Vertebrados: 58.808[3]
Mamíferos: 5.416
Aves: 9.934
Reptiles: 8.240
Anfibios: 5.918
Peces: 29.300
Invertebrados: 1.240.000[1]
Insectos: 950.000
Moluscos: 70.000
Crustáceos: 40.000
Otros: 180.000
Hongos: 74.000-120.000[4]
Líquenes: 17.000[1]
Plantas: 300.000
Plantas terrestres: 287.655[3]
Monocotiledóneas: 59.300
Dicotiledóneas: 199.350
Gimnospermas: 980
Helechos: 13.025
Musgos: 15.000
Algas verdes clorófitas: 8.000-10.000[5]
Algas verdes carófitas: 4.300[5]
Protistas: 55.000[5]
Bacterias: 10.000[6]
Arqueas: 300[6]
Virus: 2.000[2]

Jose Larios Marton

Especialista en temas de Ecologia