FRANCISCO SANCHEZ POLAINA
Rebuscando en mi ordenador he encontrado una carpeta titulada “Semana MA-CP” y dentro varios archivos con fecha junio de 2001. El 5 de junio de 2001, Día Mundial del Medio Ambiente, tuve ocasión de organizar y participar, en una semana dedicada al Medio Ambiente en el Centro Penitenciario de Córdoba. Creo que fue la primera ocasión en que internos e internas del Centro participaban en un evento de esas características. Empezamos un lunes sobre las diez y terminamos el viernes sobre las doce y media de la mañana. Fueron unas dos horas diarias dedicadas al medio ambiente.
Por esa época Paco Elías y José María Cerezo (de oficio buena gente) ya habían empezado los contactos con la Diputación de Córdoba en un intento de poner en pie lo que hoy es el Aula de la Naturaleza del Centro Penitenciario de Córdoba, y tuvimos ocasión de mantener algunas conversaciones sobre el tema de las que tengo gratos recuerdos.
De la Semana del Medio Ambiente recuerdo una anécdota que me dejo una profunda huella. El lunes, un interno se me acerco y me dijo que qué era aquello:
- Una semana de medio ambiente.-le respondí-
- De perros y gatos ¿no?- me contesto él.
El viernes el mismo interno, me dijo:
- Maestro, ¿y esto va a ser todas las semanas?.
El entusiasmo con que me habló el último día y el cambio de actitud no los he olvidado en estos años. Ni el portafotos de paquetes de “Celtas” reciclados que me regaló el viernes y que tengo en mi mesa de despacho tampoco.
Hacía pues casi diez años que, aunque siguiendo de cerca los avatares del Aula de la Naturaleza (el huerto ecológico, la edición de alguna memoria, los premios), no hablaba directamente con internos sobre medio ambiente (o sobre cualquier cosa). Por esta razón cuando Bartolomé Olivares me propuso participar en el Aula de la Naturaleza del Centro Penitenciario dando una charla sobre Vías Verdes me pareció una buena oportunidad de ver de cerca los progresos del proyecto. Y realmente lo ha sido.
Vivir la Vía es más que un lema, para la gente que hemos trabajado en algunas de las múltiples facetas que tienen las Vías Verdes. Los numerosos lugares de España en los que después de pasar el tren desde finales del siglo XIX (o incluso pasar de largo) quedaron en el olvido y hoy están a nuestra disposición, sin trenes, sin balastro, sin traviesas y preparados para ser recorridos sin prisas, deleitándose con la fauna, la flora, ríos y arroyos, puentes, túneles, viaductos espectaculares, trincheras o estaciones recuperadas donde a su vez recuperar fuerzas, constituye un puntal más del intento de desarrollo sostenible que queremos recorrer este siglo XXI Llega un momento en que sin habértelo propuesto previamente conoces y has pateado no la de tu comarca o las de tu provincia, sino algunas más de tu región e incluso de otras comunidades. Y en todas las sensaciones son parecidas: paisajes increíbles, sosiego, compañerismo…libertad. Intentar transmitir sensaciones no es mi fuerte. Ni de forma hablada ni por escrito, por eso decir algo sobre mi charla del 27 de abril en el Aula de la Naturaleza del Centro Penitenciario no me resulta fácil. Ese día me encontré a gusto, con personas que no conocía y que, sin la libertad que da vivir una vía verde (sólo por ahora,. estoy seguro que mañana, pasado, en un mes o el próximo año lo harán) mostraron mucho más interés por el tema que gran parte de las personas a las que les cuento lo mismo o algo parecido y que pudiendo hacerlo hoy o mañana o pasado, no encuentran el momento en su lista de prioridades. En su cárcel de prioridades.| Próximo > |
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