Diez Años de Aula de la Naturaleza

El pasado día 27 de mayo tuve ocasión de participar en el Aula de la Naturaleza del centro penitenciario de Córdoba y, como le dije, a Bartolomé Olivares, espero tener la ocasión y el honor de participar de nuevo en ella.

Me parece que tiene mucho mérito la continuidad de la experiencia: un proyecto que se mantiene en el tiempo, con constancia, consolidando la tarea a lo largo de más de 10 años. Me gusta la energía reposada de Bartolomé,  tomando contacto con gente muy diversa de instituciones, de movimientos sociales, de la universidad, de donde quiera que sea donde haya alguien con experiencia, con algo que decir sobre la Naturaleza y con ganas de transmitirlo. Me parece que para esas personas, como yo mismo, enroladas por Bartolomé en el Aula, la experiencia es, aunque breve, muy intensa y valiosa: una experiencia que obliga a reflexionar sobre un aspecto importante de la realidad de nuestra sociedad que, como tantos otros aspectos claves, permanecen ocultos, alejados de nuestros itinerarios cotidianos y demasiado desconocidos.

Dediqué mi intervención en el Aula a presentar historias de toma de conciencia colectiva sobre el valor del agua, de los paisajes y el medioambiente acuático en diversos pueblos de Andalucía: las fuentes de Pegalajar, el río Guadaira en Alcalá, el arroyo Riopudio en el Aljarafe. Experiencias de conciencia, de organización, de movilización y de aprendizaje colectivo. Experiencias de lucha, esfuerzo y sacrificio compensados con algunas satisfacciones, entre las que destaca, claro, el haber conseguido frenar el deterioro y empezar a ver la recuperación de los manantiales y de las riberas que en estos casos ejemplares se defienden.     

Me encontré con hombres,  y alguna mujer, serios, atentos, receptivos. Con ideas, criterios y ganas de exponerlos. Tengo la sensación de que los límites espacio-temporales tan acotados de la sesión, constreñían un potencial de debate y expresión muy grande. Tomaron la palabra las personas con una relación más directa con los casos tratados: gente de Jaén, de Córdoba, de Málaga. Faltó tiempo para que se expresaran y pudiéramos escuchar a los que hubieran podido aportar voces e ideas procedentes de regiones y países mucho más lejanos. 

Gracias por la posibilidad de compartir esta experiencia con vosotros, amigos de la Asociación Ecologista Guadalquivir, para la que habéis ganado un apoyo convencido.

Leandro del Moral Ituarte, catedrático de la Universidad de Sevilla, presidente de la Red Andaluza de la Nueva Cultura del Agua.

25 de junio de 2010