En la historia ambiental del planeta nunca habían existido tantas iniciativas y acciones sociales, políticas, económicas, institucionales y jurídicas a favor de la conservación y mejoramiento del ambiente, como las que operan en diferentes planos: local, regional, nacional y mundial. Asimismo, hoy en día, pocos podrían dejar de reconocer que la preocupación por el cuidado del medio ambiente va en aumento y se ha posicionado como uno de los elementos esenciales para las políticas nacionales e internacionales, particularmente de aquellas que apuntan a mejorar las condiciones de existencia de millones de seres humanos en el planeta.

Y tenemos la plena convicción de que si queremos que esta tierra satisfaga las necesidades de sus habitantes, la sociedad humana debe transformarse. El mundo del mañana debe ser esencialmente diferente al mundo que conocemos, por lo que debemos luchar para construir un futuro sostenible. La democracia, la igualdad, la justicia social, la paz y la armonía con el medio natural deben ser los fundamentos de este mundo venidero. Y La educación, en el sentido amplio de la palabra, juega un rol preponderante en este desarrollo que busca cambios fundamentales en nuestras formas de vivir y de comportarnos. La educación ―como dijera Mayor Zaragoza― es la fuerza para el futuro porque es uno de los instrumentos de cambio más poderosos. ¿Y por qué no, utilizar este preciado instrumento en los espacios de privación de libertad?

El Aula de la Naturaleza del Centro Penitenciario de Córdoba es una de las experiencias más gratificantes de cuantas se están llevando a cabo en estos Centros pues se trata de introducir fragmentos de naturaleza, renaturalizar, reverdecer un espacio monótono, rígido y estático, tejiendo con las manos toda una red de relaciones de vida. Porque, entre otras cosas, se ha utilizado la sensibilización, la formación y el trabajo de los internos, en relación con el conocimiento y la protección del medio ambiente, para construir sociedad, para darle una mayor oportunidad al gran objetivo de la reinserción social.

Es una experiencia positiva que se inscribe en la necesidad de brindar a los internos las herramientas necesarias para poder transformar su realidad. Una de estas herramientas es, sin lugar a dudas, la educación entendida como la construcción de un espacio que contribuya a la formación de ciudadanos reflexivos y con actitudes críticas, que no sólo multipliquen su conocimiento del mundo y de ellos mismos, sino que lo transformen de modo radical e irreversible al generar nuevas formas de conocer. El aula se convierte así en el lugar de socialización por excelencia, haciendo de la cárcel, no un mero contenedor social, sino generadora de agentes transformadores del medio que los llevó a perder la libertad.

Francisco Pulido
Presidente de la Diputacion de Cordoba